El 1 de octubre del año de 1904, el arquitecto italiano Adamo Boari comenzó la construcción del Teatro Nacional, que se convertiría en el Palacio de Bellas Artes.

La obra debería de haberse terminado en cuatro años, pero tardó mas por varias cuestiones, entre ellas hundimientos, porque su estructura es de acero, con muros de concreto y recubrimientos de mármol que hacen que tenga un peso enorme.

Otra causa fue el estallido de la guerra armada de la Revolución Mexicana en 1910.

Boari dejó México en 1916. En los siguientes quince años se realizaron algunos trabajos de poca importancia, hasta que se inician de nueva cuenta las obras en 1932, bajo la dirección del arquitecto mexicano Federico Mariscal, antiguo discípulo de Boari y quien concluyó totalmente el Palacio en marzo de 1934, y se inauguro el 29 de septiembre de ese año.

El Palacio de Bellas Artes es una joya cultural muy importante de México, no sólo por su proyecto arquitectónico, sino por todos los elementos artísticos con los que cuenta, tales como: los grupos escultóricos dedicados a las artes y a la cultura mexicana en sus muros del exterior; o en su interior por el vitral dedicado a Apolo y las 7 musas, la cortina de cristal de 22 toneladas que se levanta suavemente en cada función y los murales que resguarda, testimonio artístico del talento y el pensamiento de Diego Rivera, Pascual Orozco, Siqueiros, Rufino Tamayo, González Camarena, Montenegro y Rodríguez Lozano. Estos son sólo algunos de estos elementos.

En la actualidad, este recinto es objeto de un mantenimiento constante para que se conserve en óptimas condiciones, y perdure todavía por muchos años, para beneplácito de este país.

Palacio de Bellas Artes en rojo

Es uno de los lugares mas representativos y emblemáticos de la Ciudad de México, por su historia y majestuosidad.

La encontramos enfrente de la Plaza de la Constitución, o Zócalo Capitalino. Sus medidas son aproximadamente 128 metros de longitud y 59 de amplitud, con una altura de 60 metros en la cúpula, y fue construida sobre los restos de un pequeño templo dedicado a un dios prehispánico con los restos y materiales del mismo. Como nota, muchas de las construcciones erigidas después de la conquista se realizaron de la misma manera.

La construcción preliminar fué realizada a los pocos años de la conquista por el mandato de Hernán Cortés; posteriormente Caarlos V la convirtió en catedral junto con el Papa Clemente VII, pero fue hasta septiembre de 1534 que Paulo III le dió el carácter de “metropolitana”.

En el año 1552 fue derribada porque ya era insuficiente para recibir a tanta gente; y en el año 1571 se inició el levantamiento de la catedral que conocemos actualmente y que estuvo a cargo del Virrey Matín Enríquez Almansa y el arzobispo Pedro Moya de COntreras.

A lo largo de su construcción fueron varios los virreyes que dieron dinero para continuar los trabajos. Luego de un concurso para ver que arquitecto terminaría la fachada, fue elegido el proyecto neoclásico de José Damián Ortiz de Castro, pero a su muerte, el trabajo quedó inconcluso, entonces le fue asignado el trabajo a Manuel Tolsá en 1793, quien culminó su labor en 1813.

Esta catedral está dedicada especialmente a La Asunción de la Virgen María; cuenta con 16 capillas laterales y 5 naves.

Finalmente no podemos dejar a un lado la hermosa decoración externa en cantera gris.

Es realmente un bello paseo por realizar, te lo recomiendo y no te arrepentiras.

catedral metropolitana