Posts escritos en: April, 2008

30
Apr

TRAJE DE CHARRO

 Publicado por: El laudero en historia, historia de México, trajes típicos

Este vestido o traje, se ha vuelto un símbolo para México, ya que por tradición, muestra, en parte, algo de la cultura mexicana.

Este traje, representa en gran medida, al mestizo mexicano, a partir del siglo XVI.

En el siglo XVIII, se volvió un trabajo de artesanía fina y de gran calidad, y se pueden ver en ellos, bellisimos bordados, botonaduras de oro y plata, además de una gran ornamentación y color. A partir del siglo XIX, esto fue modificando, dando una estructura específica, y que es la que ha llegado hasta nuestros días.

Se cuenta que a Maximiliano de Habsburgo, estaba encantado por el arte de la charrería, y por esa razón le gustaba vestirse de charro, aunque con algunas modificaciones; por ejemplo; era de paño negro, y los detalles muy personales, como chaqueta corta y sin adornos; el pantalón cerrado con doble botonadura, pero sin usar botas altas de gamuza, además de un sombrero negro de ala planchado con toquilla y galón de plata.

Le gustaba mucho viajar por los lugares donde había charros, y era bien recibido en las haciendas pulqueras y ganaderas, de las que estaba muy bien enterado y tenía un gran conocimiento. Por supuesto que muchos charros con dinero, y hacendados, se volvieron sus seguidores, y procuraban tener una buena imagen, ostentando invariablemente, un trabajo muy fino en las botonaduras en oro y plata.

En la actualidad, este traje lo podemos ver en los mariachis, charreadas, desfiles nacionales, etcétera, y siempre se ve el orgullo a flor de piel, de quienes lo portan.

Hector Berlioz, (1803 – 1869); se le considera como el modelo de compositor romántico, porque es emotivo, de una gran imaginación; y fue uno de los personajes con mayor popularidad en su época, además, se imagen pública fue creada por el, ya que tenía gran simpatía con la gente. Ayudo a impulsar concursos y festivales de música, escribió múltiples anuncios para prensa de crítica musical y montó espectáculos. Era un gran virtuoso en manejo de la orquesta, explotando la parte melódica y rítmica de todos los instrumentos que la componen. Una de las obras mas conocidas, es la Sinfonía Fantástica.


Robert Schumann, (1810 – 1856); Entre sus obras se cuentan alrededor de 260 lieder, y las que escribió para piano, fueron inspiradas y compuestas para su esposa Clara Wieck, que era una excelente pianista, entre las que se encuentran: Papillons; Carnaval; y Los Estudios Sinfónicos.

Frederic Chopin, (1810 – 1849); fue pianista y profesor de piano, desdeño toda influencia extramusical para escribir sus obras, y esto dio como resultado una obra con carácter nacionalista. Conociendo perfectamente la música popular polaca, de sus canciones y sus danzas; fundió sus ritmos, estructuras modales, y melodías, creando obras totalmente nuevas. Tuvo cierta inclinación por lo sencillo y breve. Las Polonesas; Los Estudios; los Nocturnos; y los Valse; siguen formando parte del repertorio actual para piano.


Franz Liszt, (1811 – 1886); siendo un extraordinario pianista, realizó algo semejante con el piano, a lo que hizo Paganini por violín. Hizo transcripciones y arreglos para piano de obras ya conocidas. Su trabajo consta de cerca de 1500 obras; fue director de orquesta, organizador de conciertos y festivales, y desempeñandose en su carrera de solista, lo cual lo llevo a presentarse en toda Europa. Por otro lado, transformó los conceptos tradicionales sobre armonía, ritmo, formas musicales, y técnicas instrumentales. Entre sus obras mas conocidas tenemos: El Requiem; El Vals Mefisto; La Tontenaz para piano y orquesta; los Estudios de Ejecución trascendental y las Rapsodia Hungaras.


Richard Wagner, (1813 – 1883); Era aficionado a la poesía, la política y a la filosofía, y estudió música a través de las composiciones de grandes maestros. Dentro de sus obras, impidió la estabilidad armónica tonal, fue explorador del cromatismo, las sucesiones de semitonos, y de intervalos alterados, lo que ha sido considerado como precursoras de la música del siglo XX. La mayoría de sus obras son para teatro musical; el drama se conduce por la música, y la presentación reiterada de los leitmotiv, temas que identifican y recuerdan a algunos personajes o situaciones. Entre sus obras tenemos: El Anillo de los Nibelungos; Lohengrin; Tannhauser; Tristán e Isolda; Los Maestros Cantores de Nuremberg; y Parsifal.