Este teatro se fundó en 1918 bajo el nombre de la diva de aquel momento, el Teatro Esperanza Iris fue levantado en el terreno que anteriormente había ocupado el Teatro Xicoténcatl (Donceles 36). La construcción estuvo a cargo de los arquitectos Ignacio Capetillo Servín y Federico Mariscal.
En un principio se deseaba seguir la estructura general de la gran Scala de Milán, en cuanto a su arquitectura exterior y funcionamiento interno, sin embargo este proyecto era verdaderamente ambicioso y debido a la escasez de fondos y a la inestabilidad política del país se tuvo que acceder a necesidades más reales.
Se adoptaron las columnas, balaustradas y frontones, elementos comunes de las edificaciones neoclásicas. La fachada dividida en dos niveles, presentaba la parte inferior cinco grandes puertas de acceso, cada una de ellas acompañada por sendas columnas de estilo corintio y protegidas por una fina herrería en la que aparecen unos medallones con las iniciales de su fundadora.
En los extremos había dos puertas de madera sobre las cuales se exponían un par de esculturas de cantera que, junto con las columnas de las entradas, otorgaban señorío y elegancia a todo el conjunto. Alegorías del teatro, la comedia y la música. En su base estaban labradas sobre piedra los nombres de sus constructores, así como las fechas de comienzo y fin de la construcción: 15 de mayo de 1917 y 25 de mayo de 1918.
En el segundo nivel se encontraba un gran balcón que ocupaba casi todo el ancho del edificio, dividido por pequeñas pilastras que asemejaban cinco ventanales en cuyos lados se localizaban los bustos de Giussepe Verdi, Georges Bizet, Franz Lehar y Jacob Offenbach, conocidos compositores de la ópera y la opereta.
En la parte superior, en lo que vendría a ser el friso en un templo de tipo clásico, había varios grupos de medallones y guirnaldas con flores esculpidas, en cuyo centro podemos admirar a Esperanza Iris coronada a su vez por dos esculturas alegóricas. Al final, en lo más alto, surge el frontón ornamentado con pequeños motivos dispuestos simétricamente.
Una mención especial tiene el equipo técnico, (sistema de tramoya, iluminación y sonido) que fue concebido con los últimos avances técnicos de aquel entonces: “León Zedillo, quien a propósito fue la primer persona que puso iluminación de foquitos en la fachada de la Catedral Metropolitana con motivo de las fiestas del centenario, está instalando un aparato alemán que en caso de apagarse la luz, automáticamente se enciende otra instalación”,informaba la revista Teens.
El escenario, construido con la madera estrictamente necesaria y preparada con una sustancia especial que la protegía contra incendios, aun cuando no alcanzó las dimensiones propuestas en un principio que igualara en cierto modo al de la Scala de Milán o la Ópera de París, sí tuvo para su tiempo la amplitud de un teatro de primer orden que daba cabida a grandes compañías teatrales, de ópera, de ballet y orquestas sinfónicas.
La decoración del vestíbulo fue diseñada con terciopelos, brocados para las poltronas, columnas de mármol en las ventanas, cortinas drapeadas y delicados espejos biselados dispuestos indistintamente para reflejar al infinito los trajes y las levitas de mujeres y hombres que cada tarde asistían a las funciones.
Se veían también algunos bustos de bronce de la famosa tiple.
Los elementos que componían la ornamentación interior eran de yeso dorado sumamente simples, con cancelería de madera y mosaicos con aplicaciones de ónix y mármol de Verona.
La iluminación, indispensable para crear una atmósfera, estaba resuelta a través de grandes candiles con cientos de bombillas que encendían cada noche el teatro. Gran parte del material para su construcción se mandó traer de Europa: bloques de mármol de Carrara para las columnas interiores y esculturas que servían de ornamento, bombillas y candiles importados de Italia, brocados, terciopelos y lunas francesas y candelabros de hierro que venía de España.
A la muerte de la actriz, en 1962, el inmueble fue abandonado. En 1976 el teatro paso a manos de las autoridades capitalinas para la difusión de la cultura y cambió su nombre de Esperanza Iris a Teatro de la Ciudad.
Así transcurría la vida del coloso de Donceles, cuando una tragedia paró su carrera; el 3 de noviembre de 1984, un incendio lo destruyó en gran parte. Las primeras planas de los diarios narraron así la tragedia:
“El fuego en el antiguo Teatro Esperanza Iris fue descubierto a las 12:55 horas, momento en que los bomberos controlaban el reavivamiento de las llamas en el almacén de casimires Soria, al lado del Puerto de Veracruz. Una máquina de soldadura causa el siniestro, dijo la policía. Demetrio Kripaliz, administrador del inmueble, señaló a su vez que se consumieron totalmente los tapices, cortinas, butacas y alfombras del segundo y tercer pisos. Estimó las pérdidas en 5 millones de pesos”.
La presencia de sustancias inflamables en el teatro hizo más espectacular el fuego, que era visible a varias cuadras de distancia. El siniestro en el teatro se inició en el segundo piso y rápidamente ser propagó hacia arriba. Las primeras versiones del incendio fueron en el sentido de que una chispa de soldar alcanzó las cortinas, en el interior trabajan 20 personas en el acondicionamiento del edificio.
Cabe señalar que en ese momento el Teatro de la Ciudad se encontraba cerrado por obras de remodelación e iba a ser reabierto en diciembre. Desafortunadamente, el incendio provocó severos daños en el decorado, butacas, vidrios, esculturas. La parte más dañada fue el segundo y tercer piso.
Tras el incendio ocurrido en 1984, el inmueble sufrió problemas estructurales, por lo cual fue cerrado.
En 1999, las autoridades del Gobierno del Distrito Federal iniciaron un proyecto de restauración que estuvo a cargo de la empresa Prado y Asociados, debido a que es está la que participa en la primera restauración llevada a cabo en 1976.
Así, durante el 2001 y 2002 se llevaron a cabo los trabajos de remodelación en tres etapas y con un costo de 37 millones de pesos: reforzamiento de todas las estructuras, reducción de mil 500 a mil 300 butacas, restauración de decorados, columnas, esculturas, fachada y plafón central, requipamiento de los sistemas de audio e iluminación, así como del escenario, corrección de problemas de isóptica y acústica, entre otros.


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