En las primeras horas del día viernes, se leía en los encabezados de varios periódicos la noticia de doce personas decapitadas encontradas en Yucatán.
Esta es una de las tantas noticias que oímos y vemos a diario, no pasa día sin que sepamos de algún ataque violento en el país, ya sea de menor o mayor impacto.
Todos los días hay secuestros, robos, asesinatos, accidentes de todo tipo, etcétera, que con el tiempo se van haciendo cada vez mas violentos, así como comunes, y es ya tan mencionado, que nos hemos acostumbrado a enterarnos y vivir en esta situación de falta de seguridad.
Desde siempre se ha sabido, que las agrupaciones criminales, independientemente de su ramo, están mejor armados y mejor capacitados que los policías que están para proteger a la ciudadanía, y que también en muchos casos, esas agrupaciones, están protegidas por las mismas autoridades que deberían de protegernos.
La semana pasada vi por televisión, una entrevista que le estaban haciendo a un secuestrador en la cárcel, y que antes de que lo arrestaran era policía. El comentaba, que lo que le atrajo para dedicarse a secuestrar, era que las ganancias monetarias son mayores, tenía en su momento acceso a todo tipo de información sobre las personas plagiadas, y que además, esto le daba una sensación de poder.
También dijo, que muchos de los grupos que se dedican al secuestro, están comandadas por policías, ya que en cierta forma, tienen un entrenamiento y conocimiento previo sobre algunas maniobras que se utilizan para realizar este ilícito, así como la protección que les da el portar una placa de autoridad.
Al ser cuestionado sobre la participación de policías en esta actividad, respondió, que una de las razónes principales, es que el sueldo es bajo, y que las condiciones de trabajo son malas, entonces aceptaban “cambiar de bando”, a cambio de mas dinero y poder.
Para finalizar, comentó que fue sentenciado a 25 años de prisión, pero que si llegaba a salir, no volvería a cometer ningún crimen, porque el tiempo que le dieron es muy largo, además del sufrimiento que padece en la cárcel.
Tomando en cuenta esto, es una realidad que los policías tienen unas condiciones laborales difíciles; se ha sabido que en ocasiones no están equipados con lo necesario; y lo podemos ver en la calle: policías sin armas, patrullas descompuestas o en mal estado, uniformes viejos, o sin ningún medio para comunicarse con rapidez; en el caso de los policías que andan en bicicleta, algunas de ellas ya necesitan mantenimiento porque de forma contraria van a acabar caminando.
Por supuesto que están los policías de las zonas turísticas, o zonas resindenciales, que por lo menos en imagen, no están tan mal.
Lo mas increíble de todo, es que los presos pareceríamos ser la gente libre, ya que nos tenemos que andar cuidando de todo y de todos; ya no podemos traer alguna joya o bisutería llamativa porque causa tentación; hay que andar con el dinero justo para no llamar la atención; si se tiene que asistir a algún compromiso, lo mejor es ir en grupo y no andar solo; en nuestras casas, nos están obligando a poner protecciones en las ventanas, chapas de seguridad, y en muchos casos tener alarmas o perros guardianes; si se tiene que ir de compras, tratar de ir acompañado, o ir comprando diario lo necesario para el día; la mayoría de las personas que tienen locales comerciales, están poniendo rejas en la entrada para evitar el acceso al comprador, y aunque tengan que dar varias vueltas para surtir el pedido, prefieren hacerlo, a estar totalmente abiertos con el riesgo de ser asaltados, y aun así, les ha pasado; y una cantidad de cosas que tenemos que estar haciendo, que lo único que ha provocado es una paranoia general, y la desconfianza de todos hacia todos.
Todo lo que está pasando, puede ser por la situación económica que existe y que cada vez está peor; por la falta de empleo; pero también porque hay personas que solo la hacen sin ninguna razón válida, y estos son los mas peligrosos; porque no es lo mismo robar o matar a alguien por necesidad o defensa, a hacerlo solamente por tener mas dinero o poder.
Un ejemplo; hace unas semanas tomé un taxi, y platicando con el conductor, me comentó que estaba muy preocupado porque a su hijo lo habían “entambado” por el robo de una gorra, y que la sentencia era de siete años.
El caso es que su hijo no cometió el robo.
La historia: el hijo regresó a su casa después de trabajar, y minutos mas tarde salio a comprar unas cervezas, en el camino se encontró con un amigo que se ofreció a darle un “aventón” a la tienda, y se subió al coche; cuadras mas adelante, se encontraron a otro amigo que regresaba de la escuela, y lo invitaron a subir al carro; unas calles mas adelante los detiene la patrulla, los bajan del automovil, y les dicen que están arrestados por robo y son llevados a la delegación en donde se les toma declaración; posteriormente los sentencian y los mandan al reclusorio.
El drama no termina ahí, el chavo que cometió el robo, declaró que los otros dos no tenían nada que ver y que ni siquiera sabían del asunto, por lo cual, se quedaba en el entendido de que iban a quedar libres; pero como las autoridades no hicieron caso, a los tres que los mandan encerrar.
Después de uno meses, y de haber cambiado de abogado, el cual revisó el caso y encontró que el representante anterior no había hecho absolutamente nada, el hijo del taxista estaba a unos cuantos días de obtener su libertad. La preocupación del padre consistía en conseguir dinero para pagarle a esta persona.
La indignación del taxista era obvia y entendible, porque como es posible, que encierren a personas que nada tienen que ver, y a los que están metidos hasta el cuello, andan libres por las calles.
En fin, Este es uno de tantos casos que se dan en este país.
El sábado, se realizó una marcha para pedir que se acabe con la delincuencia, que se nos proteja más, y que nos den mayor seguridad: ojalá y sirva de algo, y las autoridades realmente se pongan a trabajar en este rubro que cada vez es mas fuerte y preocupante.

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