Contemporánea a la caída de Teotihuacan comenzó a crecer la aldea que posteriormente sería Tula en el horizonte Posclásico.
Las fuentes etnohistóricas nos hablan que grupos semi bárbaros llamados chichimecas vinieron del norte de Mesoamérica comandados por su jefe guerrero llamado Mixcoatl “Serpiente de Nubes” el cual conquistó el Valle de México, Morelos e Hidalgo, al morir su hijo Ce Acatl Topiltzin será el gran fundador de Tula y el habrá de personificar la gran leyenda mesoamericana de Quetzalcoatl que él representaba y que posteriormente hablaremos con más detalle.
Tras el periodo de Ce Acatl Topiltzin, vino una época en la que distintos reyes dirigieron el destino de la ciudad, hasta que aproximadamente a mediados del siglo XI, llegó al poder un sacerdote llamado Huemac, el cual prácticamente es el último gobernante de Tula, pues en su momento ocurrieron sequías, hambrunas, guerras y toda serie de infortunios que terminaron haciendo que la ciudad sucumbiera hacia el 1168 D.C.
Tula nunca se despobló en su totalidad y fue ocupada posteriormente por los mexicas o aztecas, a los pocos toltecas que quedaron se les considero un pueblo superior y de noble estirpe; en épocas posteriores, un elemento necesario para poder ejercer el poder en los pueblos de Mesoamérica, fue el tener sangre de origen tolteca.
Los toltecas consiguieron una expansión territorial, pero actualmente no se puede saber con exactitud cuales fueron sus alcances. Hoy en día se sabe que los toltecas alcanzaron de manera un tanto irregular, el norte y occidente del Altiplano Central, el Bajío, la zona del Golfo y noreste de Yucatán y el suroeste de lo que es hoy actualmente los Estados Unidos.


