Esta Feria, comenzó en el año de 1988, y es una de las tres mas importantes de América Latina; las otras dos son la de Argentina; y la de Guadalajara.
El presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, quien dio por inaugurada esta feria junto con so homóñogo colombiana, Álvaro Uribe, hizo pública su “alegría” por compartir la cultura “variada y profunda” de su país con los “ávidos lectores colombianos” a través de una cuarentena de autores representativos de las letras mexicanas.
Entre ellos, el mandatario destacó al historiador y ensayista Enrique Krauze, al poeta y novelista José Emilio Pacheco y al joven exponente de la conocida como “la generación del crack”, Jorge Volpi, quien con su ensayo “El insomnio de Bolívar” trasladará su análisis del pasado y del futuro de América Latina.
Asimismo, los lectores, autores y editores podrán codearse con el escritor y diplomático Sergio Pitol, la académica Margo Glantz, la dramaturga Sabina Berman y Elsa Cross, Luis Felipe Fabre, Jorge Fernández Granados, Eduardo Lizalde, Daniel Saldaña, Xavier Velasco, Élmer Mendoza o Coral Bracho.
Bajo el lema “Más México en Colombia, más Colombia en México”, el pabellón mexicano, que abarca 3.200 metros cuadrados, dará cabida a cerca de 3.500 volúmenes de todos los géneros literarios, fotografías, artesanía tradicional y una muestra gastronómica que aproximará al visitante a la cultura azteca.
México fue invitado de honor por primera vez en 1993, lo que lo convierte en el único país en la historia de la Feria del Libro de Bogotá que repite participación.
Por su parte en México, las letras colombianas se convirtieron en el foco de atención en la Feria de Guadalajara desde hace dos ediciones, con la figura del escritor y poeta Álvaro Mutis como atracción central.
Y es que, según reconocieron sus presidentes, Colombia y México caminan de la mano en materia artística y literaria, y ambos destacaron que tanto el Nobel colombiano Gabriel García Márquez como su paisano Mutis desarrollaron parte de su actividad literaria en territorio mexicano.
Al considerar la cantidad de autores colombianos que hallaron sus musas en México, Calderón sugirió que se acuñe un nuevo gentilicio que permita hablar de una literatura “mexicolombiana”, que está “armada y hecha entre dos almas y dos pueblos que se entienden muy bien”.
“Nuestros pueblos (Colombia y México) tienen un alma colectiva, un alma gemela. Utilizan los mismos giros lingüísticos. Un alma que canta las mismas canciones y lee por igual a los autores colombianos y mexicanos, como si fuesen hijos de una misma patria”, puntualizó Uribe.

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