El zacahuil, es más que un simple platillo; se trata de una joya gastronómica que durante muchos años ha dado identidad a la región de la Huasteca. Por esta razón, muchas familias de las comunidades de los seis estados que conforman esta región conservan su preparación tradicional, buscando que siga viva como un elemento fundamental de idiosincrasia.
Tomando en cuenta su valor social, cultural y alimenticio, se llevó a cabo un taller para prepararlo dentro del marco del XIV Festival de la Huasteca.
El zacahuil era utilizado para llevar a cabo varios rituales que se realacionan con la Tierra; pero desgraciadamente, este sentido se ha ido perdiendo al ser asociado como un alimento barato y muy práctico para atender a un gran número de persinas.
Básicamente el zacahuil, es un tamal grande de alrededor de dos metros de largo, y que se prepara con maiz de masa martajada, mezclada con chile ancho y relleno de carne depuerco y pollo; se envuelve en hojas similares a las del plátano, y se coce durante varias horas en un horno de leña.
Armando Herrera, investigador y especialista en temas regionales, reflexiona al respecto: “No debemos olvidar que es un tamal que se usaba en ceremonias rituales. Se le relacionada con todo tipo de celebraciones sociales; por ejemplo, para motivar la buena siembra se ofrecía un zacahuil y una danza. Era una especie de ofrenda que se ofrecía especialmente a la Tierra. Así que podemos afirmar que no se trata de un alimento más, sino que guarda todo un contexto histórico, social y cultural de una población”.
También Herrera destaca el carácter comunitario que hay alrededor de su preparación. Y es que su tamaño obliga a la participación de varias manos, lo que genera un núcleo social muy interesante alrededor de un alimento.
“No sólo es un alimento que exige la ayuda de muchas personas para elaborarlo, sino también para degustarlo, ya que su tamaño invita a compartirlo con toda la familia o vecinos o conocidos. Por fortuna, en las comunidades indígenas todavía se siguen haciendo cosas para todos, como es el caso del zacahuil”.
-¿Considera que es un alimento que es revalorado como un elemento de identidad?
“Lo que pasa es que la connotación ritual cada vez se usa menos. Ahora, para cualquier reunión multitudinaria se piensa en ofrecer zacahuil porque es más barato y se puede atender a muchas bocas, cuando antes tenía una connotación completamente de ritual, como todavía se conserva en algunas comunidades rurales indígenas”.

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