En 1912, gracias a la iniciativa y esfuerzos de Don Dionisio Mollineso, quien consolidó uno de los más legendarios establecimientos de comida mexicana nació el Café de Tacuba.
Esta instalado en lo antiguamente fuera un sector del Hospital de la Canoa u Hospital Real del Divino Salvador del Mundo para mujeres “dementes y fatuas”, (conocido como el priemero en la época colonial), cuenta con una gran trayectoria gastronomica, la cual se remonta hasta los años del porfiriato, siendo uno de los establecimientos preferidos por el presidente Diaz.
Debido a su fama y a su destacado historial en el ramo restaurantero, el Café de Tacuba gozó de mucha popularidad entre los intelectuales y artistas de la primera mitad del siglo XX; de este modo, sus instalaciones dieron cabida a ilustres personajes como José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Venustiano Carranza, Alvaro Obregón, Alfonso Esparza Oteo y Agustín Lara. Fue tal la fama de dicho establecimiento que Diego Rivera y Guadalupe Marín eligieron este espacio para celebrar su boda con un peculiar banquete.
Además del prestigio que prevalecía en el lugar, se cuenta que muchos comensales llegaban al Café Tacuba con la esperanza de admirar la fenomenal belleza de doña Josefina García (esposa de Don Dionisio), quien presuntamente fungió como la musa inspiradora de Agustín Lara y Alfonso Esparza Oteo, autores de “Señora Tentación”, “Morena” y “Ojos gitanos”.
Día a día recibe a cientos de personas, quienes son atraídos no sólo por la leyenda, sino también por la variada oferta de platillos tradicionales mexicanos, entre los cuales destacan la rosca de reyes, los chiles en nogada, el pan de muerto, el mole poblano y las Enchiladas Tacuba; de manera especial, estos dos últimos productos se distinguen del resto, debido a que su elaboración sigue recetas originales al pie de la letra.

