Con una gran tradición, el romanticismo hizo grandes contribuciones en diferentes artes, en la pintura, poesía; entre las cuales se destacaban Lord Byron y Walter Scott. Después de la muerte de Haendel, la mayoría de la música estuvo dominada por los extranjeros.
Ralph Vaugham Williams, (1872 – 1958), se considera el primer gran músico ingles después de Haendel, y cuya música, queda dentro de las tendencia del siglo XX y no en el romanticismo.
No obstante, el desarrollo de las actividades musicales de las sociedades filarmónicas, y la formación y crecimiento de la rama empresarial para espectáculos de teatro y música, le permitieron a Londres, ser un importante centro musical y artístico de Europa.
Semejante a la escuela inglesa, entre sus características generales cuenta con el redescubrimiento de un pasado que se encontraba en el olvido, promover la enseñanza fundada en los valores culturales nacionales, y el estudio de la música popular; condujo, hacia finales del siglo XIX, a la formación de una escuela musical nacional, con influencia de la corriente europea.
Isaac Albéniz, (1860 – 1909), autor de la opera Pepita Jiménez, y de numerosas obras para piano; Enrique Granados, (1867 – 1916); y Manuel de Falla, (1876 – 1946), quien entre sus obras escribió, Las Siete Canciones populares españolas, El Amor Brujo, El Sombrero de Tres Picos, y el retablo de Maese Pedro; dieron fama a esta nueva escuela.
