El arte conventual es una rama del proceso artístico novohispano que generalmente no es considerado como parte de la concepción colectiva del mexicano. La pintura mural es uno de os elementos que conforman la estructura estética de los conventos del siglo XVI junto con la arquitectura y la escultura. Sin duda, la influencia prehispánica es mas notoria en los códices novohispános que en la pintura mural, ya que los frailes trataron de comprometerse a los cánones estéticos europeos.
La pintura mural se puede encontrar en varios de los recintos conventuales, por ejemplo en las capillas abiertas y posas, en la nave, en el claustro, en la sacristía, en el refectorio e incluso en las porterías. La técnica se extendió a la arquitectura civil, como es el caso de la Casa del Deán en Puebla.
Los tlacuilos fueron los que iniciaron la labor de la decoración de los primeros templos; sin embargo, se debe considerar que los artistas que realizaron la mayor parte de la decoración mural, pertenecían a otra generación indígena, si tomamos en cuenta que la pintura mural se realizaba después de la terminación del convento: fueron aquellos niños que, desde muy pequeños, ingresaron a las escuelas de artes y oficios.
Los siguientes puntos son consideraciones importantes para el estudio de las obras murales: la pintura que se admiraba en la época era la flamenca, y los artistas se basaron en grabados provenientes de Flandes, Italia y España; además, se recurría a las estampas que estaban incluidas en diversos textos de los frailes. De la copia de las imágenes europeas, resultaron figuras que, al agrandarlas sobre la pared, se perdía la proporción original de lo que las hace en ocasiones confusas. A pesar de esa “falla” en la pintura mural, sí se puede percibir cierto naturalismo en las formas como son el movimiento de ramas y la recurrencia a distintos tipos de animales y frutos.
En general, los temas representados son:
1. Las escenas de tipo histórico (por ejemplo, la llegada de los 12 franciscanos).
2.Escenas de tipo geográfico.
3. Patronazgos (por ejemplo, cuando se observa a la Virgen cubriendo con su manto a varios frailes).
4. San Francisco de Asís.
5. La Barca de la Iglesia con San Agustín y Santa Mónica.
6. Personajes venerados por las congregaciones.
7. La misa de San Gregorio.
8. Árboles genealógicos.
9. Retratos de frailes importantes.
10. Escenas de la Biblia.
11. Vida de la Virgen.
12. Imágenes de carácter mitológico.
13. Imágenes particulares de la orden.
Estas bellas pinturas murales se utilizaron como fines didácticos y propagandísticos. Así tenemos que en las porterías (único lugar accesible a los indígenas) se pintaron escenas de la Conquista y de la evangelización en las tierras americanas. Dos ejemplos serían, la imagen de Hernán Cortés en una actitud piadosa frente a la Iglesia o los indios mártires de Tlaxcala.
Por otra parte, en los claustros se elaboraron otro tipo de temas que se dirigían a la vida conventual como pasajes de Cristo, de la Virgen o de los Santos más representativos de la orden a la que pertenecía el convento.
Antes de analizar un ejemplo de pintura mural, se deberán considerar dos aspectos: el Renacimiento como ideología estética preponderante en el siglo XVI y las reminiscencias de la iconografía indígena. De ahí que la pintura mural en los conventos se haya incluido en este trabajo dentro de la época que se podría denominar “renacentista” en el ámbito artístico novohispano, siempre y cuando se observe la indiscutible mezcla con la estética indígena, ya que las obras de los tlacuilos que datan después de la mitad del siglo se apegan mucho más al ideal humanista que aquellos lienzos de la primera escuela novohispana conformada por los pintores europeos que arribaron en la misma época .
La escuela de San José de los Naturales fue determinante para la “graduación” artistica de varios pintores indígenas. La creciente instauración de conventos en distintos puntos del país, demandó la decoración de los mismos por parte de los artistas indios a causa de la falta de pintores europeos. La inmediata labor de evangelización no permitió la filtración de numerosos motivos indígenas, aunque algunas reminiscencias son visibles en la mezcla de la decoración europea y los temas cristianos. Los ejemplos que sobresalen como receptores de la influencia indígena son los conventos de Ixmiquilpan, Actopan, Xoxoteco y Tecamachalco.
Concretamente, tomemos el friso que recorre la nave de la Iglesia agustina de Ixmiquilpan en el estado de Hidalgo. Se observan aquí las figuras de unos guerreros que de sus bocas salen vírgulas en forma de flor (símbolo prehispánico de la palabra); al mismo tiempo, llevan cabezas como trofeos que nos remiten a aquellos murales de Cacaxtla. Otros motivos indígenas son los animales como el tigre, el águila, así como la representación de plumas y cactus.
Es probable que el origen de esta obra se deba al conflicto chichimeca que era próximo a la zona de Ixmiquilpan. Los chichimecas era un grupo guerrero y temido por los españoles, ya que no poseían un lugar fijo de vivienda y no permitían el paso a los frailes para que continuaran con su evangelización. El sentido de la pintura del friso es la necesidad de representar una guerra sagrada en donde los chichimecas fueron considerados por los propios artistas indígenas como los enemigos de la zona.
