La pintura mural prehispánica, a traves del tiempo a quedado escondida, maltratada, ignorada, y solo en unos pocos casos reconocida como un recuerdo de aquella civilización que se ha olvidado y que no se ha comprendido.
En México existen actualmente diversos vestigios de este arte como en Cholula (Puebla); Teotihuacán ( Estado de México); Cacaxtla (Tlaxcala); y Bonampak (Chiapas); solo por mencionar algunos cuantos. A pesar de algunas características regionales, la pintura prehispánica por lo general sigue una misma línea formal, puesto que se sabe que la comunicación entre los distintos pueblos y grupos mesoamericanos, permitió el intercambio de onfluencia s pictóricas.
En lo general, el color se utilizaba puro, sin tonalidades, no existía la noción de la perspectiva; la figura humana simpre aparece de perfíl; en cambio los ojos se representan en posición frontal – característica que algunos investigadores han querido relacionar con los jeroglíficos egicios-.
Una de las funicones de los murales era escencialmente comunicativa, dirigida desde la élite prehispánica hacia las masas, lo que manifestaba un arte decorativo que satisfacía a todos los ámbitos sociales por igual.
La enorme mayoría de las pinturas mesoamericanas presentan tres tipos de iconografía, a mencionar: religiosa, narrativa y decorativa. El estilo de la pintura mural ha sido comparado con códices y vasijas, puesto que con frecuencia presentan las mismas características de representación.
A pesar de estos valores y similitudes dentro del mundo mesoamericano, se han notado algunas diferencias entre las pinturas del periodo clásico y el posclásico. En el primero, las figuras y las composiciones gueron mas elabordas, a la par que la iconograía se volvió mas compleja. De otra manera, el periodo posclásico – que finalizó con la llegada de Cortés -; se caracterizó por retomar conceptos geometrizantes, volviendo su estética hacias el periodo preclásico, del que desgraciadamente solo se conservan vasijas.
La técnica utilizada para pintar murales en la época prehisp´nica no difiere mucho de aquella utilizada en los conventos del siglo XVI. La preparación del muro era el primer paso y consistía en aplanar ya sea con lodo o con pasta de cal y arena. Después se aplicaba el enlucido , que se componía de cal y goma natural. Algunos expertos han señalado que en esta primera etapa de preparación se utilizaron la baba de nopal y el ácido úrico como substancias indispensables para dar consistencia a la capa o aplanado. Posteriormente se realizaba el dibujo sobre el enlucido, se aplicaba el pigmento y se delineaba nuevamente el contorno de las imágenes. Por último, el artista bruñía todo el muro con piedras de río para que la pintura fuera resistente al tiempo y brillante ante los espectadores.
