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Es una construcción gigantesca erigida en cantera rosa, con dos torres de 66.8 metros de altura, al estilo barroco tablereado. Tiene tres fachadas, una central y dos laterales con retablos labrados. La planta es de tipo cruz latína con una longitud de 96 metros y un ancho de 62 metros. EL atrio se encuentra limitado por euna reja de hierro forjado que data del siglo XIX.

La fachada principal ve hacia la avenida principal y no a la plaza, como era común en las ciudades novohispanas.

La fachada merece un apartado especial; se conforma de tres cuerpo, (niveles horizontales definidos por cornisas), y corresponden al estílo barroco. La portada se encuentra decorada por esculturas y bajorrelieves que aluden a LA RESURRECCIÓN, LA ADORACIÓN DE LOS PASTORES, y a LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS. Además se muestran estatuas de SAN PEDRO, SAN PABLO, SAN JUAN BAUTISTA, SAN MIGUEL ARCÁNGEL, SANTA ÁGUEDA y SANTA ROSA DE LIMA.

Cada una de las torres tiene tres cuerpo y 62 metros de altura, pero si se cuentan las cruces en los remates, la altura aumenta a 66 metros. Una de las torres remata en una cruz de hierro, simbolizando la naturaleza de Cristo; la otra torre remata en una cruz de piedra, simbolizando de esta manera la naturaleza humana de Jesús.

La cúpula principal se encuentra revestida por azulejos y por dentro está soportada por un enorme tambor circular. También existe otra cúpula que corona una de las capillas de la construcción.

El interior del edificio contrasta con exterior, ya que es de estilo dórico y consta de tres naves, estando la central sostenida por catorce columnas. Además, anexas a las naves laterales, se tienen cuatro capillas delicadamente decoradas y múltiples retablos neoclásicos a lo largo de las dos naves laterales.

En el altar mayor se tiene un baldaquín, conformado por cuatro columnas que soportan una cúpula, y en su interior un manifestador de plata. Por detrás de éste, se encuentra un amplio coro para los canónigos, contrario a lo que ocurre en muchas otras catedrales, que dicho coro se encuentra en la parte central de la nave principal. Este hecho hace que la catedral de Morelia tenga amplio espacio para los feligreses en la nave principal. En la nave central se encuentra un pulpito realizado en madera tallada en estilo neogótico.

Dos naves laterales a la central, poseen altares neoclásicos dedicados a diversos santos, al fondo las naves se encuentran rematadas por grandes altares, uno del lado oriente dedicado al Señor de La Sacristía y otro del lado poniente dedicado al Sagrado Corazón patrono de la Ciudad.

La Catedral posee cuatro capillas, ubicadas al comienzo de las naves laterales, 2 capillas justamente debajo de las torres y las otras dos contiguas. Las capillas del lado oriente están dedicadas a la virgen de la Soledad y al Sagrario de la Catedral. Del lado poniente una está dedicada a la Sagrada Familia y la otra es una capilla funeraria que alberga sepulcros en mármol de Arzobispos.

Posee varias salas entre las que se encuentran la Sala Capitular, La Sacristía, entre otras, donde se encuentran antiguas pinturas y mobiliarios del siglo XVIII y XIX.

Aunque fue víctima de grandes saqueos durante la Guerra de Independencia de México y la Revolución mexicana, aún conserva grandes tesoros. Obras de gran valor artístico, religioso e histórico.

Manifestador: de plata que mide 3.19 m de altura ornado con 29 estatuillas y 42 relieves sobredorados que comunican un mensaje sobre la presencia eucarística de Cristo.

Pila Bautismal: pieza de fina platería de fuerte matiz neoclásico. En ella fue bautizado Agustín de Iturbide y José María Morelos y Pavón.

También se tienen múltiples esculturas en el interior, sobresaliendo un Cristo, conocido como el Señor de la Sacristía, que data del siglo XVI.

Cuenta con pinturas del más destacado pintor novohispano, Miguel de Cabrera, así como también del pintor Juan Rodríguez Juárez; estas pinturas se conservan en la sacristía y en la sala capitular.

La catedral posee un importante órgano tubular de 4,600 voces o flautas, de principios del siglo XX de fabricación alemana, de estilo Churrigueresco, llamado “San Gregorio Magno”, en sustitución del antiguo órgano español del siglo XVIII del cual solo se conservan sus fachadas labradas en madera y que decoran al órgano electromecánico. En el mes de mayo se lleva a cabo el Festival Internacional de Órgano de Morelia como parte de la celebración del aniversario de la ciudad.

Arqueólogos mexicanos encontraron una tumba de 1.100 años de antigüedad del crepúsculo de la civilización maya que esperan arroje alguna luz sobre lo que sucedió a esa gloriosa cultura.

El arqueólogo Juan Yadeun dijo que la tumba, y piezas de cerámica de otra cultura halladas en ella, podrían revelar quién ocupó el sitio maya de Tonina en el estado sureño de Chiapas cuando el período clásico de la cultura empezó a declinar.

Muchos expertos han conjeturado que guerras internas entre ciudades mayas, o la degradación ambiental, fueron causas posibles de la declinación maya a partir del 820 de nuestra era.

Pero Yadeun, que supervisa el sitio arqueológico en Tonina por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, dijo que los objetos de la cultura tolteca halladas en la tumba podrían indicar otra explicación. Dijo que la tumba data de entre el 840 y el 900 de nuestra era.

“Está claro que es una nueva ola de ocupación, la gente construyó esta tumba de tipo tolteca”, dijo Yadeun el miércoles. “Esto es muy interesante, porque vamos a ver por medio de los huesos quiénes eran esas personas que sucedieron al imperio maya”.

Los toltecas procedían de las altiplanicies del centro de México y aparentemente expandieron su influencia a los bastiones mayas en el sur de México. Se cree que dominaron el centro de México desde la ciudad de Tula _al norte de lo que actualmente es Ciudad de México_ entre los siglos X y XII, antes que los aztecas ocuparan la región.

“Una tumba, aunque sea muy lujosa, no va a responder los grandes interrogantes de la trayectoria maya en toda la región … quizás a nivel local”, dijo David Stuart, especialista en epigrafía maya en la Universidad de Texas, en Austin.

Susan Gillespie, arqueóloga de la Universidad de la Florida, dijo que “la idea de una migración desde Tula hasta el área maya se ha abandonado”.

En el interior, un sarcófago en forma de recipiente de piedra yace dentro de una cueva estrecha, coronada por una pesada lápida de piedra. Al contrario de otras, ésta no contiene inscripciones; al parecer, los mayas empezaron a abandonar su complejo sistema de escritura en las postrimerías de su cultura.

Los arqueólogos también hallaron una urna de cerámica y los huesos posiblemente de una mujer. El cráneo parece haber sido deformado intencionalmente, una práctica común entre los mayas. Los antropólogos están estudiando los huesos en la esperanza de identificar de qué grupo procedía.

El instituto dijo que los huesos de la mujer fueron desplazados por huesos en otra urna de cerámica, presumiblemente depositados allí por jefes tzeltales en algún momento a fines de los 1400, justo antes de la conquista española.

El sitio selvático está lleno de templos y plataformas dejadas por los mayas. La tumba recién descubierta-detectada inicialmente durante trabajos de mantenimiento en diciembre, y cavada más adelante y mostrada a reporteros el miércoles-está al pie de uno de los templos antiguos.

La tumba muestra evidencia de que al menos otro grupo prehispánico tomó posesión del lugar tras el colapso maya.